Punto de Encuentro

 

El patio de juegos de mi infancia incluía varias calles y en cada una de ellas había una fuente de agua pública. Allí nos refrescábamos mis amigos y yo. 25 años después, esas fuentes son una presencia anecdótica ya que el agua ha dejado de ser potable, tan potable como lo había sido siempre. Hoy en día, en Paracin, en el corazón de Serbia, una fuente es el mismo punto de reunión que fue para mi comunidad antaño, donde convergen niños y adultos en pos de esa preciada agua fresca a todas las horas del día. El supuesto Apocalipsis Maya nos hubiera devuelto ese cercano contacto del pasado, nos habría remitido de nuevo al principio, en una era donde predominan toda clase de contactos impersonales.

 

Roberto Goya